jueves, 26 de abril de 2012
11. Sin querer
Yo no le doy tiempo a tomar un trago de aire a mi literatura, que balbucea y se tambalea como en un columpio, pero en mi interior, soy un romántico, yo mismo me digo mientras escuchando, pensando, incluso imaginando de ante mano, poesías que nunca escribiré, nunca escribiré ni contigo ni por ti, por supuesto, ¿Me quieres? Pues es demasiado tarde amor mío, qué paradoja, en serio, ¿Quién pregunta por ti?, y sin querer de nuevo mi prosa te escribe entre lagrimas, risas y por supuesto sonrisas a tus ojos, mil susurros a tus oídos desde mis cascos y tus palabras de rechazo en un nuevo ocaso, ¡que fracaso!, Si omiso el permiso de mi paso, he pasado y tú no me esperas, ni me esperas, ni me atraso, adiós dijo el cuerpo tu cuerpo entre la niebla de tu amor y tu recuerdo, tu recuerdo y tus despedidas con dos besos, que malo, no malo de amargo, malo de punzadas en mi tórax, y tus sonrisas son la lanza y la ejecutora de mi cuerpo, hablándome a altas horas y soñando contigo en mi cuarto, porque no te tengo y si no te tengo ¿Qué pretendo? Pretendo tus ojitos cerrándose y tus abrazos…
¿Abrazos? No, ahora llora y lloro por ver que tu llanto es continuo me duele porque el veneno es mi pócima y mi punzada es mi latido, tu cuerpo es mi entrada y tu mente la salida, tu boca es la espada y la medicina tu saliva.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario