A veces el amor no es recíproco, a veces nos desnudamos antes de tiempo y el alma acaba cogiendo frio, a veces, a altas solo nos miramos de reojo y nos damos la vuelta.
En la cama, a veces la jaqueca y la borrachera de palabras nos derrota. A veces desistimos de lo que deseamos por el miedo ciego.
Venimos a morir pensé, entre trago y trago, venimos a ser los que queramos ser, incluso si eso implica no ser nosotros mismos.
Hace mucho que no escribo en prosa, quizás la poesía esté estropeada, pero yo, soy este, con mis fallos y mis aciertos, con mis ganas de mirarte, con mis letras encadenadas.
No sabría las coordenadas de tu rostro, quizás lo toqué a oscuras, pero ¿De qué sirve el texto si te escribo y no tienes la dedicación de leerme?
domingo, 31 de enero de 2016
sábado, 30 de enero de 2016
Ponen mi nombre
En una pantalla enorme,
eso significa que termina.
Mi vida llega a su cénit,
en cuanto esta sucesión
de nombres transcurre
sin piedad alguna.
Las palabras apagadas
y la sala encendida,
comienza a vaciarse,
para ni siquiera,
escuchar mi requiem.
El último espectador
me da santa sepultura.
Tirado en una butaca
aguardo otra sesión
para ver en que termina,
pero termina.
Así acaba, sin escena extra,
sin descansos,
sin un solo minuto en calma,
ni un solo párrafo
húmedo,
Todos quemados,
evaporados por el tiempo.
¿Por qué solo soy tu aliado
cuando aparecen
los créditos finales?
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