sábado, 11 de enero de 2014

Paupérrimo

Cortes poseo, heridas y magulladuras, golpes, raspones y arañazos, también conservo el impetú, la ilusión, el homenaje a una vida despiadada como la mia, ¿Cuanto de inútil fuí? ¿Cuanta futilidad la mia? Hice las paces con un mal adornado de mentiras y ya no pude soportar por que no nos conociamos, parecia, yo no queria molestarla y por el miedo que este imbécil tiene, otro más pasaria y otra muesca le regalara con carmín en su camisa y él se ira y yo sin atreverme a verme grande, sin atreverme a decir ni media palabra en aquella cornisa. Todos tenemos miedos, todos los miedos que pudieras imaginar, me invadirian, todos los demás, con misterios están guardados con llaves y tres candados de artemisa, pocas cosas sé, que más me duela el alma, pocas cosas tendré pero el amor por tí no me falla, cuantos versos maniatados, sin decir ni nombres, ni provincias, cuantas ciudades cayeron bajo su escanto, en sus labios, en sus pistas.

Toda la culpa la tuvo Neruda.

Toda la culpa la tuvo Neruda, la culpa de que poco a poco consuma mis horas de sueño para poder escribir otro párrafo.
Amigo y mujer de azahares y flores, mujer y amigo , ¿Que piensan escribir esta noche sin luna allí a lo alto? Seguramente solo esten esperando al sol, a que el cielo de nuevo nazca cual fénix sin su jaula, cual el alma perdonada, cuanto más, brillo en tu mirar. Agazapado, muriendo poco a poco, muy despacio, deshojando flores por el camino, dos muchachos se acercaban con buen paso, se morian las mariposas ruborizadas a su paso, dijo ella
-Anda, que tentar a la suerte y coger este caminito que no conoceré tras esta noche tan espesa, saldremos de nuevo cuando el sol acaricie nuestras pupilas, es más, no andaré un paso malgastado, dormiré con un cuaderno entre mis brazos.-
La culpa toda es de Neruda y de la maldita creatividad que me secuestra en las madrugadas lindantes a despedir el año, que poco hemos cambiado, al menos eso parece. Lo hice con pasión y ella lo sabe, miró hacia la mujer de piel blanca, pelo ocre y unos ojos de un cobalto esmeraldado, ella lo miró y sin decir nada, sabia todo lo que él estaba pensando una y otra vez "Toda la culpa la tuvo Neruda, que me hacia escribir, con la inspiración de sus textos"

Mirar con los ojos tapados

Miro con el corazón, con el alma no necesito la lupa para ver tus mensajes, no necesito cercania para sentir tus miradas, mi vista no vive en el suelo, con el alma miro con los ojos de mi cuerpo, no más allá de tus caricias, sería un ciego si no tuviera sueños, metas, retos o fuerzas, si no tuviera ilusión no serviria ver como un aguila, sin tí llevo los ojos vendados y los labios sellados, llevo los oidos desquiciados de no escucharte, de no sentirte. Cuando miro con el alma apareces, me creces, me naces y me besas, me reclamas y exclamas con firmeza ¡Eres agua de mi río, las capas de mi corteza! Tú ¿Quién eras? La lectora de mis cuentos, los ojos de mis cuentas, el aire que rezuma la locura, lo que el tiempo cura y la retina olvida el corazón jura que jamás lo ha visto y yo sin pistas voy muriendo, sin tu perfume, sin tu lumbre, sin el calor que desprende tus sonrisa, princesa, hablé desde el corazón sin mirar donde escribo pero no soy yo, eres tú, todo lo que quiero que me pase, todos mis motivos.

Solo un sueño.

Casi durmiendo musitó lo más sincero que una persona puede gritar a pleno pulmón, susurró a la almohada improvisada, que se resumia en sus manos entre cruzadas, se disponia a lanzar sus recuerdos.
Sé que has tenido cosas mejores que yo, no he vivido por pensarlo y negando lo que te quise desde un inicio, ya no susurras.
Solo tuvimos una noche de pasión entre sábanas de algodón, pero la lujuria nos hervia en el interior y solo hubo una lucha de miradas una serie de sonrisas, una única oportunidad, la desaproveché porque esa noche no te regalé sexo, ni mentiras, te di mi vida, por el respeto que me daba tus ojos y dime ¿Qué puedo hacer yo? Pues lo mejor que hago es escribir y no quieres leerme, mi boca está cerrada,  esto no se publicara lo tengo claro y más claro lo que siento y ahora poco más, no pido disculpas eso sería muy fácil, sin sentido y sé que aunque no tenga la culpa, voy en tu busca y cuando te encuentro vuelvo a despertar y ¿No es verdad que hacemos lo que hacemos, yo para no caer a la soledad del averno y tu para cortar la cuerda que me puede sujetar? Soy como bien dices un mortal, y por supuesto un cansino con todo lo que escribo y demás pero yo te escribo poesias porque de otra forma de ti no puedo hablar, ¿Qué más da? Si todo es mentira, solo estoy soñando, estoy surcando por los cielos y tú no sabes lo que te quiero si no nunca te alejarias de este infeliz. Que poco nos guardamos, tu escudo seria mi cadáver en el aliento final, sé que el que llora aqui es el poeta, pero no lloro por cobarde, lloro porque contigo era valiente y me lance al vacio con los ojos tapados confiando en ti y en mi caida libre te diste la vuelta y empezaste a caminar, ya no importa, lo hecho, hecho está, pero que te olvide, eso es muy diferente, por eso te respeté constantemente y no te besé por miedo a que tus ojos no me miraran más, me estoy pasando del límite de mis sentimientos, del agua de tus ojos de las lágrimas que me borraste y del desenlace final, esto no tiene segunda parte, tampoco ni mentiras ni verdad, es el sueño de un poeta que el la tercera frase empezó a dormir que todo esto es inventado pero sucedio en realidad.

Marcos López