domingo, 25 de octubre de 2015

En tu fuego

El fuego seco de tus palabras acaban con mi cauce y con el viento que sopla, se alimenta de madera de nogal, de los pinos caidos, de los labios que murmuraban detrás de la puerta.
Te aseguro que me inundo y ahogo mis raices por contarte, que si viviera de tu humo, fuego intenso de tu cuerpo, no detendría el quemarme.
Con tus ojos color otoño y tus cabellos de brillante cobre. Vas quemando mis bosques con tal llamarada, que siniestro me hallo si te evades de mi cama.
No puedo vivir sin tí, mas no deseo ese destino, tu me haces escribir pero también me matas con tus labios ígneos.
Caminas entre mis ramas y mi afluente se evapora, porque estar contigo a solas es como si te roban el alma pero sin que atisbes nada.
Que si lloras se apagan tus llamas y si me amas que me quede como estaba, porque tu me consumes a la vez que me calmas.
Es el fuego seco de tus palabras que me evapora pero me ampara como
un candil en la noche, como un ave y sus alas. Como un cuento y su broche, como las llamas de nuestra cama.
Llevo todas las extremidades calcinadas, viento alimenta tu salamandra de ascuas llameantes. Eres alcohol que tu boca desprende, eres dolor y firmamento. Eres mi chispa más latente, el vapor de humo intenso, el verso de mi locura, sangre de gasolina pura. Mientras muero en tu fuego.

lunes, 15 de junio de 2015

7. La súbita muerte

Y en el oscuro manto de la noche, el agua grita, el silencio duerme, el alma hierve por doquier, el sueño crece. Las puertas de las casas encaladas encajaban golpes de luz tenue. Vagaba la soledad acompañada de la inerte fuerza de la súbita oscuridad sin el mínimo atisbo de luz leve.
La locura se desparramaba por el asfalto de la calle del frenesí enzarzado y los tumultuosos lagos de esperanzas rotas y sueños despedazados.
Caminaba cubriendo de pena el aire, tamizando con la desesperación los primeros rayos del amanecer dorado, hasta apagarlo en una tiniebla intensa cual le fue consumiendo.
Tres caladas más pegó con un torpe gesto de muñeca y tres lúgubres salas atravesó, para encontrarse cara a cara con su muerte, tres pasos negó para alzar el vuelo a lo inerte y bajo el yugo de tres heridas cedió callendo en picado para morir dulcemente.

martes, 26 de mayo de 2015

3. La llave

¿Que podría decirte? Si el corazón de acero tengo.

Tú, con tus asperos gestos colmaste este amor de revestimiento, de cota de malla, del metal del mejor herrero. Amor mio, ni un tornillo falta, ni un parche de forja bueno. Ningún punto flaco tengo aqui dentro.
Los sentimientos pueden derramarse como agua entre los dedos incluso a cal y canto admito que eres dueña de mis huesos.
Tú me enseñaste a cerrar el corazón con un candado inexpugnable, y a recoger la llave que en mis dudas pierdo, tú me hiciste ser la clave de la insensibilidad de lo que siento.
Por eso te pregunto inocente como un niño ¿Qué quieres que te diga si mi corazón es completo de roca con mi sangre dentro?
Ademas de eso ¿Cómo puedes con tu boca quitar todos los candados que me he puesto?
Cada poro de tus labios es una bendición de vida y cada uno de tus lugares es la llama a la deriva, cada uno de tus resquicios son solo mios, palabra mía y cada uno de tus gestos para mí es poesia.