jueves, 2 de abril de 2020

51 poemas

1. Escapar del fuego.

Arrastro mis huesos y mi carne,
por un suelo árido,
inhóspito, como las ascuas del  infierno.

Estos cráneos sumisos al tiempo me rodean, 
todos acechan por si de casualidad, me rindo.

La arenisca es negra como el ébano.

el olor es como la esencia del olvido.

Levantar la vista es el único lujo que poseo,
pero las tormentas de ceniza y fuego fundido son implacables.

Es taciturno este lugar, ténue, cruel y despiadado.

Todo aquello que no le desearía a nadie se encuentra en este sitio.

Estoy esperando el fuego y el acero penetrante en mi pecho,
para al fin morir.

Y así, quizás, tenga la oportunidad de escapar de tu indiferencia.

2. Cuando callas

Callas
y anudas tus labios,
para que ni por asomo
de tu boca huya
ni un solo sonido.

 Tus palabras de viento fluido,
quieren escapar del dique de tus dientes,
quieren nacer en tu lengua
y morir, morir en mis oidos.

 Tus palabras que quieren volar,
como un ornotóptero oxidado.

 Paulatinas, pausadas,
chirriantes, venenosas.

Tu boca me acusa con silencio,
tu lengua me señala sin sonido,
tus labios apretados me condenan
en el fuego más intenso.

 porque quieres decirme todo
y te abstienes,
para que cumpla una penitencia,
una penitencia de no sé que pecado.

3. Sentimientos en penumbra.

¿Tendrán los sentimientos ADN?
Derramados quedan;
Y con el calor
del volcán de tu iracunda marcha,
ebullen, se incineran,
dejan de latir a solo 4 milimetros del asfalto.

El tiempo es el estilete,


el inamobible,
un inmenso trueno mudo,
la maldicion que nos corroe.

Moribundo encontré un oasis,
como las esperanzas rotas,
representadas en el brillo solar.

Arena arrastro en mis zapatos,
se cuelan por las rendijas del uso,


como quien hace leña del árbol caído.

Llora para que tus lagrimas te sirvan de alivio,
pasta en la arena, los hierbajos,
y en el corazon que late dentro de este grano de arena,
caliente como una supernova,
se cristaliza, el adn de tu recuerdo.

jueves, 26 de marzo de 2020

50 poemas

1. El veintiséis de noviembre.

Dime, ¿Aún recuerdas aquella madrugada?

Hoy te valoro tanto como valoro mi recuerdo.
He salido en la noche del vigésimo sexto día del décimo primer mes a buscarte, 
pero con la esperanza de no hallarte.

He obligado a mi pecho a denegarte el acceso.
y son tan potentes las garras de mi sinceridad, 
que una vez al día tengo que mentirme.

Repararme los circuitos de la cerradura que me deja sin defensas,
construir lo que derribaron mis fauces.

Es difícil asumir el paso del tiempo.
Dar la espalda al recuerdo,
es un acto suicida. 

Nunca más he vuelto y no volveré, al menos eso dice mi consciencia.

Quizás cuando la pierda, jamás me arranque de tu lado, será por eso que te 
sueño.

Y será, que sé, que separarnos, es lo mejor para tomar la decisión de jamás 
volver a vernos.

2. Lo que somos.

Somos plumas de albatros arrojadas al mar,
somos pequeños bergantines de madera hinchada por el tiempo perenne.
Somos muestras de vida en cuerpos exangües.

Somos castillos de arena en la orilla,
somos botellas vacías y el último poema.

Somos autopistas, arterias, afluentes de una ciudad olvidada,
somos gotas de magma que expulsa este volcán.

Somos los días entre semana, 
los tragos entre caladas, 
el aire que se exhala al dejarnos volar.

3. Versos de acero
.
Los versos son:
inocentes como tus caricias,
mortales como el tránsito implacable de las agujas,
suaves como una gota derramada,
Asperos como el tacto de los adoquines.

Las bombas caen sobre los cielos,
cielos blancos, cuadriculados.

La esencia que albergan es impalpable.

Y nacen de la tinta que estalla
de un bolígrafo callado.

La poesía son obúses,
disparos en yermos,
cadáveres en plata.

Las letras son pasos,
luchas hasta el alba,
para que en el nuevo día,
jamás se avive la gresca.

Las palomas ya volaron
dejando alguna pluma suelta,

¿Será un símbolo de benevolencia
que el destino nos ofrece?

Serán respiros de esperanza
en los mares deshabitados de vida,
donde la ira nos naufraga.

Es la paz entre la lucha,
las miradas de clemencia
en los campos de batalla de trazos azules.

Esa es la poesía,
la guerra para que la paz triunfe.

4. La noche de las deidades.

Oir la noche inmensa,
es un ave de tu silencio.

Las noches pasan en vano,
sin la brisa que exhala,
la abertura de tus labios al tocarme.

El tránsito de un moribundo,
que solo expulsa versos de acuarela

Nos hemos destruido,
ambos, cuerpos de barro,
que deshacemos,
con agua e ira.

Nos hemos herido,
y ya ni consolarme puedo.

¿Dónde están las piezas
de mi vida, dónde?

Esas letras doradas, 
se han oxidado 
ahora nombran algo ilegible,
algo que un día no dudamos en pronunciar.

Algo que sentíamos.

Nos alimentamos de palabras.

que un día olvidamos.

Solo la noche nos toca,
las tinieblas nos guardan,
Solo la noche,
eterna amante, nos tapa,
nos refugia de aquello que recordamos,
y el día se olvida.

Hasta que el cielo sea agua clara

hasta que el alba venga a desnudarnos,
te tendré en mi aposento.

Hasta que te marches con tu arpa.

Robé tu halo y lo escondí entre las sábanas,
y quebré tu lanza,

Degustar como bates las alas.

Me absuelve del pecado de quererte,

Amanecí, de manera sumisa,
porque el tiempo no perdona,
a este loco magullado.

.

sábado, 26 de agosto de 2017

M y m

1- identificar el problema e intentar ponerle una solucion a medias

2- si no le encontramos una solucion, olvidar el enfado y al dia siguiente se habla e intentamos zanjar el problema

3- empatia, respeto por la forma de pensar del otro y comprension

4- marcos: mejorar los prontos, el orgullo a veces te puede, ser mas sincero, ser mas empatico, tener en cuenta mi problema, proponer mas cosas,

Miriam: no enfadarme tanto por tonterias, no rayarme tanto por todo, ser mas cariñosa, intentar no controlar todo

martes, 6 de diciembre de 2016

El blanco de las nubes de verano,
me recuerdan a tí.

Los reflejos del sol de otoño en domingo,
me recuerdan a tí,

Las castañas asadas,
la cerveza fría,
los macarrones de mi abuela.
Me recuerdan a ti.

Escuchar a Chopin,
una tarde con mis amigos,
tocar el piano.
Me recuerda a tí.

Los zapatos nuevos,
una ducha caliente,
una tarde de videojuegos.
Me recuerda a tí.

Una comida con toda mi familia,
una tarta de manzana,
Me recuerda a ti.

Y tú,
Me recuerdas a la felicidad.

domingo, 31 de enero de 2016

A veces el amor no es recíproco, a veces nos desnudamos antes de tiempo y el alma acaba cogiendo frio, a veces, a altas solo nos miramos de reojo y nos damos la vuelta.
En la cama, a veces la jaqueca y la borrachera de palabras nos derrota. A veces  desistimos de lo que deseamos por el miedo ciego.
Venimos a morir pensé, entre trago y trago, venimos a ser los que queramos ser, incluso si eso implica no ser nosotros mismos.
Hace mucho que no escribo en prosa, quizás la poesía esté estropeada, pero yo, soy este, con mis fallos y mis aciertos, con mis ganas de mirarte, con mis letras encadenadas.
No sabría las coordenadas de tu rostro, quizás lo toqué a oscuras, pero ¿De qué sirve el texto si te escribo y no tienes la dedicación de leerme?

sábado, 30 de enero de 2016

Ponen mi nombre

En una pantalla enorme,

eso significa que termina.

Mi vida llega a su cénit,

en cuanto esta sucesión

de nombres transcurre

sin piedad alguna.

Las palabras apagadas

y la sala encendida,

comienza a vaciarse,

para ni siquiera,

escuchar mi requiem.

El último espectador

me da santa sepultura.

Tirado en una butaca

aguardo otra sesión

para ver en que termina,

pero termina.

Así acaba, sin escena extra,

sin descansos,

sin un solo minuto en calma,

ni un solo párrafo

húmedo,

Todos quemados,

evaporados por el tiempo.

¿Por qué solo soy tu aliado

cuando aparecen

los créditos finales?

domingo, 25 de octubre de 2015

En tu fuego

El fuego seco de tus palabras acaban con mi cauce y con el viento que sopla, se alimenta de madera de nogal, de los pinos caidos, de los labios que murmuraban detrás de la puerta.
Te aseguro que me inundo y ahogo mis raices por contarte, que si viviera de tu humo, fuego intenso de tu cuerpo, no detendría el quemarme.
Con tus ojos color otoño y tus cabellos de brillante cobre. Vas quemando mis bosques con tal llamarada, que siniestro me hallo si te evades de mi cama.
No puedo vivir sin tí, mas no deseo ese destino, tu me haces escribir pero también me matas con tus labios ígneos.
Caminas entre mis ramas y mi afluente se evapora, porque estar contigo a solas es como si te roban el alma pero sin que atisbes nada.
Que si lloras se apagan tus llamas y si me amas que me quede como estaba, porque tu me consumes a la vez que me calmas.
Es el fuego seco de tus palabras que me evapora pero me ampara como
un candil en la noche, como un ave y sus alas. Como un cuento y su broche, como las llamas de nuestra cama.
Llevo todas las extremidades calcinadas, viento alimenta tu salamandra de ascuas llameantes. Eres alcohol que tu boca desprende, eres dolor y firmamento. Eres mi chispa más latente, el vapor de humo intenso, el verso de mi locura, sangre de gasolina pura. Mientras muero en tu fuego.