Antes de nada quiero decir que soy feliz, feliz, has leido bien, ese poeta que solo daba alardes de pena, amargura y sobriedad, hoy es feliz, y no por algo material como la mayoria pensó en un comienzo, la felicidad no tiene un precio, soy más feliz que nadie por ver a mis hermanos alejandose de mi y cumpliendo sus metas, viviendo la vida.
Somos dos almas pasionales
Trás este baño de estrellas
Dos hermanos, dos verdades
Tan casi iguales, dos mitades
De una única moneda
O novela, que frágil ella
Que tose con la luna
Descolgando las cortinas
Las brisas de piel oscura
En una misma colina
-¡Yo solo quiero vivir! ¿Entiendes? No quiero vivir muriendo quiero morir viviendo en miles de lugares y miles de momentos, ¿Ves ese árbol abrazado con el beso luminoso de su paso? -Señaló con la mirada, en las tinieblas con sus ojos claros y los labios entre abiertos.
-Claro que lo veo. -Contestó el poeta con la cara de cansancio.
-Pues yo quiero sentir eso.
Los cantos de grillos se apoderaron del lugar, ¿Dónde puede estar? ¿Dónde estamos? La luna llena dicta, todos los versos de este poeta de potenciales textos, el aire de agosto hace que la madrugada sea poesia.
-Yo vivo para escribir, para escribir mi vida, era cierto, lo que siento, es sentirte dentro, de tu alma, de tu pecho y tu quieres drama, tu quieres miles de intentos, soy un ser de menos, gracias, de nada dijó por lo menos tres veces en un segundo -Dijo el poeta hablando con su hermano abrazandose sin manos, su amistad era fuerte como el acero.
¿Tu quién eres soledad que nos une en esta noche cálida?
-Amigo yo no soy el egoista, que hablara de ti cuando te marches y seas feliz, sedlo, ya sabes que de poca gente dependo y tu eres más que eso.
miércoles, 21 de agosto de 2013
Hermanos
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