Y no pude correr más tras ese tren, no pude sentir ni una pizca más de su despedida, regresé con el alma arañada por los chinos lindantes a las tablas de las vias y los pies sangrando por haber corrido descalzo, para que no marcharas, pero es que ¿No oias? Mis gritos de dolor por verte decir adiós de forma fria, o la pasión que se apagó y por más que lo intente no lo encendia mi poesia, es verdad ¿Es verdad amada que tu alma está rasgada como la mia? No queria pedir perdón por las cosas que no hice pero valia la pena por ti, valia la pena, te lo escribo mientras te deslizas por los railes alejandote de mis brazos, alejandote de mi, alejandote de mis sonrisas y yo aqui, pintado, llorando y sangrando por los pies, sentado encima de este monolito de piedra, con rayas de color amarillento pintadas en el suelo, la locura del adiós, quiero escribirte con toda la pasión de mis adentros y quiero reclamarte y regalarte todos mis momentos, caballero sin córcel, caballero sin querer, pero queriendo, caballero que no supo salvar a la princesa, mas está sumido en miedo, caballero de papel trás las vias del ferrocárril negro, lejos de ti, bajo las escaleras y lejos de ti muero, lejos de tu suerte me veo dañado por piedras que lancé al tejado de tu recuerdo.
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