sábado, 17 de noviembre de 2012

Impotencia

Blandí la espada de sacrificio, el sacrificio que tuve que tragar por despedirme de la feliz ignorancia, vete, lo imploro con todas mis fuerzas, apuntame en tu lista de escritores malheridos, ¿Ves? Mis ojos tienen cataratas de lágrimas, no veo más allá de mi nariz, por ti, salté al vacío, pero ¿Qué culpa tengo yo? si la que abre las piernas es usted y yo estoy deshauciado y la luna ni la locura me comprenden, me miras y me callo, claro el amor está sobre valorado y descrito en mis retales, tales que mis textos están en las últimas de los finales, no pretendo ser empalagoso señorita, escribo mi impotencia, inútil porque quise salir a respirar, y ataqué a mi media naranja, mientras cogia rosas y cortaba mis manos con las espinas y con la vida, ya estás lejos llorando por un amor de fin de semana, que solo quería sexo tupido y yo aqui como un estúpido, esperandote con un abrigo en el brazo ¿Recuerdas? Te lo perdoné todo, incluso que me dejaras sin nadie, vales la pena, pero la pena se extiende como un mal cáncer, riete princesa que las penas ya me las llevo yo y por último, mucha suerte, te quise, por supuesto y ¿Qué? No pienso mirarte más pero te escucharé cuando necesites, pues sigo en el suelo, entiendelo, y ahora por Dios calla y quedate en silencio, no hagas que tus labios me mientan de nuevo, dime romántico, pero no es amor lo que siento, preciosa, siento no sentirlo, solo vivo con no saber que hacer y miro al suelo y sé, no soy nada, escritura me cobija de la lluvia en techos de papel, y tú me dejabas libre para limpiar mi alma con los llantos del cielo y el suelo me acusa, perdoname en serio te lo digo, que no daría yo, posdata, te quise pero el fuego del rebufo de tu recuerdo duele más que lo que hice, ya no te quiero, pero empalas a este ser sin parangón, solo vivo, cuento, bebo y adios.

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