No tengo dinero para comprar tus piernas, ni tengo ganas para vender mi alma, ya, las monedas me representan poco, no quise comprar tu cuerpo, ni robar tu razón, por supuesto quise intercambiar mi alegría por tu desdicha, pues mi amenaza al corazón es que fueras otra entre tantas y ¿Tus caricias? Secuestra mi actitud princesa y mi sinceridad que es lo más pulcro que poseo y sal con las manos llenas, quisiera decirte que no te olvidare o que me recordaras para toda la vida, tranquila revoltosa, que no quiero mancharla y saltar entre tus ramas, salir sin hacer ruido de tu cama y no volverme a ver más, no te despidas con lágrimas despídete con besos.
Tengo las ropas rasgadas de mi opresión y tu fragancia, bonita mezcla princesa, bonita cuando te marchas, sabes la causa de perderlo todo, es que salí a tu lado y no puedo encontrarte entre tanta gente y no vivo sin tu alma, ay, revoltosa, ay, mi amor de limón, mejor cierra la puesta y abre la boca, cierro los ojos y abro el cuaderno, abres el cielo, congelas el infierno, con miradas color café, no me dejes aqui por favor, llevame bien atadito en tu cuello como el grillete de la libertad eterna, que contradicción, escribo y vivo, sin tus metas, sin tus labios y sin alivio para mis llagas de vidrio.
viernes, 23 de noviembre de 2012
El coste de cristal
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