Esos botellines verdes con cerveza negra dentro, era lo único que nos separaba ¿Recuerdas? Esas fichas de ajedrez que nos miraban incrédulas desde el tablero mientras nos leíamos las pupilas como si fuera un poema propio.
Aquel pie juguetón tuyo por debajo de la mesa, lo tiramos todo y me miraste, yo con el miedo del enamorado.
En serio aún me rio cuando lo recuerdo, yo sé que tu también lo recuerdas, si, si que miré hacía abajo, avergonzado y tu me miraste con esos ojos canela tan abiertos y sonreistes con esos labios rosados tan comprensivos, yo ya estaba satisfecho, fue la hora de marcharnos de aquel lugar tan frio y por supuesto el destino no iba a ser tan misericordioso conmigo, alli estaba conocida desde esa tarde en persona ya anclada en mi alma como aquella madre que se agarra al hijo para protegerlo por su vida, ¿Quién diría? Que te conoceria y sin embargo allí yacía sentado en el asiento trasero de tu vehiculo en dirección a mi casa, llegue y te miré, tú ruborizada como momentos antes yo y plasme un beso en tu mejilla acompañado de un te quiero en el oido y un gracias a tus padres por haberme acercado y solo fue una excusa para estar más contigo, subi a mi casa y quien diria que ya han pasado más de cuatro años y aun me acuerdo creo que tus miradas eran permanentes en un lienzo nuevo.
miércoles, 10 de octubre de 2012
Las miradas
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario