sábado, 27 de octubre de 2012

El dolor de un poeta.

-¿Hola? Con su permiso, me siento, sirvame una copa de ron y gotas de limón, algo de hielo que acompañe y lagrimitas de corazón quebrado igual que el pie de una sextina- Dijo el poeta mirando las muescas de la barra de madera hechas por el deterioro y la hinchazón que provocaban los líquidos derramados, en la esquina mas oscura del salón, abarrotado del nadie, con un cuaderno entre sus brazos y unos auriculares en su cuello.
-¿Qué podria decirle? Si ya nadie me comprende y ni siquiera lo intentan, la escritura no tiene acritud a altas horas ni ya crea socabones en corazones taladrados por emociones y a solas, ya no la sienten, mi escritura se fue, como palabras sin hablantes, mis relatos sin lectores, tu cuerpo sin las caricias que te abrian los poros o el calor del folio con la pluma presionada, la tinta esta impresionada pero no impresa solo mi tinta es presa de su alma y la respuesta de mi marcha, la pregunta de búsqueda de manos cálidas, y tu verbo en mi verso inpreganado de sus lágrimas, princesa en sátira, mi lírica deja paso a mi literatura en lástimas y escritas con un sentimiento hecho de agua- Dio un trago mientras pensaba y el dulzor del ron con lo amargo del alcohol recordó, su cuerpo de azucar, su mirada de gata, y como dagas que apuntaba al estomago del poeta en cuanto pensaba en ella, gritó con ira, con rabia - ¡¿Te vas?! ¡No vuelvas, estoy cansado de escribirte y que me des la espalda, cansado de mentiras, cansado de paginas que te dediqué en vano y cansado de tus orgullos que mato mis esperanzas!- Decia el poeta arrojando la copa al parquet y saliendo cabizbajo de bar y volviendo a casa -Otra noche, otro recuerdo de nuestro cuerpo, de mis magulladuras, de tu dulzura ahogando al infierno, tu fiel cordura y mi pobre intento, mi locura y tu adios eterno, mi rima, tuya y yo, yo tu nada diciendo que te ama en textos.

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