domingo, 21 de octubre de 2012

Sin título

-¿Sabes la presión que me meto a mi mismo para escribir algo nuevo y mucho mejor? ¿Sabes el dilema por el que tengo que pasar para elegir las palabras correctas? No lo sabe nadie, solo otro escritor en la misma situación que yo y ya ni eso, a veces me pregunto ¿Seré bueno en esto? Y por supuesto me doy cuenta que lo escribo para mí porque yo mismo me realizo los ataques más crueles hacia mi literatura, en breves instantes la vida desaparecerá del cuerpo como si se disolviera en tiras de piel muerta, o saldrá de su agujero para quitarse las careta de la indiferencia, a mi realmente no me importa darme cuenta de mis fallos e intentarlos remediar con nuevos textos, por eso el dolor me lo trago, clavo clavos y me quedo en silencio, pero es más fácil mentirme a mí mismo asegurando que estoy haciendo algo bueno, aprovechando mis momentos con la verdad y escribiéndolos. Pocas latas quedan para pensar en lo típico, que si el amor, que si te quiero, y yo aquí maldiciendo mis acciones como poeta sin talento, JA, parece satírico, que yo hable de ti y lo nombre “yo” y hable de mí y no sé que ponerle si tu nombre o dejarlo sin título, es verídico el sentimiento, verídico en mayúsculas, que aunque fueses la ultima, yo me iría, ya no hablo de ti hablo de la escritura única que me dieron mis días de insomnio y ojeras, o por la música que me dictaron tus momentos de cerca, tu carmín en letras diciendo “hola” en mi brazo cuando ya estabas fuera, tu pelo de tildes está rayado por una pluma de las buenas, tu cuerpo en verso, tu tiempo en prosa maquillado, con palabras y momentos en la esfera celeste, y espero que no te moleste que te escriba a altas horas, que no despiertes, que sería otra lágrima en vida derramada en un instante.- Te dije en cuanto moría entre tu tinta derramada y tu metal punzante.

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