Y ahora vuelves, vuelves y yo me marcho, es tan ágil el relampago, tan fuerte tus fuerzas por quererme tanto, que me odiabas, no estoy harto de decirme que me amas e irte por la puerta de tus labios, Dios el intento es en vano, el cuerpo olvidado y la frente hacia abajo ya no hay tanto, no hay alma más voraz que tu asfalto, pero ya no estás y he vuelto desquiciado, calla y mantén los ojos tapados, calienta el cuerpo y tu intento de salvarme de la caida cogiendome la mano, pero tranquila preciosa al decirme no, he muerto, muerto en vida y en vida olvidado.
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