martes, 26 de mayo de 2015

3. La llave

¿Que podría decirte? Si el corazón de acero tengo.

Tú, con tus asperos gestos colmaste este amor de revestimiento, de cota de malla, del metal del mejor herrero. Amor mio, ni un tornillo falta, ni un parche de forja bueno. Ningún punto flaco tengo aqui dentro.
Los sentimientos pueden derramarse como agua entre los dedos incluso a cal y canto admito que eres dueña de mis huesos.
Tú me enseñaste a cerrar el corazón con un candado inexpugnable, y a recoger la llave que en mis dudas pierdo, tú me hiciste ser la clave de la insensibilidad de lo que siento.
Por eso te pregunto inocente como un niño ¿Qué quieres que te diga si mi corazón es completo de roca con mi sangre dentro?
Ademas de eso ¿Cómo puedes con tu boca quitar todos los candados que me he puesto?
Cada poro de tus labios es una bendición de vida y cada uno de tus lugares es la llama a la deriva, cada uno de tus resquicios son solo mios, palabra mía y cada uno de tus gestos para mí es poesia.

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