martes, 25 de noviembre de 2014

9. Un instante eterno

Pulsa el botón del silencio al leerme, olvida los intentos al buscarme, no me llamo como digo y no escribo de la nada al callarme. Estallo como cualquier persona, arremeto contra otras si mi nota está en derrota y como un ente volador voy por tu cuerpo, alado me hallo con la comisura de tus labios y la deriva de tus manos. Soy humano al descubrir mis huesos con el tácito transito de la noche. Amanezco sin tu acierto y abarco tus retablos como si se tratase de mis lienzos. Tu retrato me acompaña y se va esfumando lisojeramente con el viento ágil, como el cuerpo inerte, van lloviendo sobre la madera de este tronco de piel caduca en otoño. Me desnudo como tú lo hacías en mis aposentos y como un niño me tapaba los ojos abriendo los dedos para disimuladamente ver tu alma aderezada con tu cuerpo. Arrodillado con las alas al vuelo y los escritos de un arcángel de lanza y sueños, blanco como el aire, inmortal como el tiempo, esos son tus lazos de amor, las praderas que nos unen en un instante eterno.

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