Ay, Dios mio, dame un amigo, una femina que me ame, un cuento que me llame, una distancia de varios metros desde el te quiero, que bonito, arte en tus palabras cuando hablas, cuando callas, cuando sales y corres por la calzada, bonito el aire mi hada, calla el fuego, congela el aire, tu cuerpo, mi nadie.
El pasado ya me ataca, disparas a matar y no me nombras, tus recuerdos me ahogan, mejor calla lo demás sobra.
Muërome al ritmo de tus paladeos, paladïn de capa y espada en el tumulto, Dios mio, que susto de tu olvido de mis risas y el silencio de mis dias sin ti, no te culpo, no valgo la pena, otro intento desahuciado en la condena de mi momentos del pasado, no me des notïcias ahora, rómpeme siempre, recuérdame, sé que no volveras y yo ya he muerto escribiendo y el corazón ahorcado, por que supe amarte, tú, me lo has enseñado.
¿No me ves aqui tirado? ¿No me ves moribundo y maniatado? ¿No me ves preciosa que no has vuelto y he muerto de tu mano?
No hay comentarios:
Publicar un comentario