Cuantos cambios, ya ni te reconozco, ni reconozco a Huelva, no recuerdo, pero extraño tus ojos, todo ha cambiado, todo a salido roto, azul cían y púrpura el sentimiento de la desesperación cual poseo con celo. Inexorablemente el mundo va cambiando y va cambiando con nosotros dentro, encarcelados en una prisión del tiempo que nos va degollando lentamente y te vas alejando y te vas marchando y yo sin tus labios, más triste estoy rodeandote, mas no puedo decir nada al respecto, si tu estás mal ¿Cómo crees que está este ingenuo? Es como si la base de una torre se va derritiendo y va poco a poco derrumbandose para terminar cayendo y me callo, y no vuelvo, mas extraño tus besos al acariciarte el pelo y ahora solo huelo a droga, de perfumes intensos. Estoy sentado, con el corazón en un puño y los puños en los bolsillos, los bolsillos ocupados de un vacio y el vacio en mi pecho porque me has abandonado, estoy muerto por dentro, es más sin tí ya estoy viviendo demasiado, respiro porque debo respirar pero sin tí, ¿Qué soy sin ti si no un simple desdichado? Más me ahogo en tu riña del silencio, en tu cuerpo, en ti toda, voy cabizbajo, nublado, voy sin estandarte que me represente, sin bandera, sin gloria y todo por apostar fuerte para llavarme un chasco y un mínimo de victoria, más se aprende si te duele el alma, más lo sufres si te callas, es mas queriendote no hallas, lo que por ti lucho, lo que por ti muero, la locura, te imploro por Dios que no te vayas.
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