Y me cargué de valor y salí de debajo de la mesa, recogí mis cuadernos, donde el tiempo no pasaba y me decidí a luchar con todas mis armas, con todas mis fuerzas, ya me cansé de esperar al tren que me llevara lejos o de romper hojas de papel sin mediar palabra, hoy aprendí que luchar no es malo si lo haces por tus hermanos, o por tí, princesa, ya me mencionaron "No salgas fuera, pues los cobardes viven" y ¿Qué más da respirar si vives de engaños? Mis palabras no se las lleva el viento, solo las transportan, no pienso vivir un segundo más con esta agonia, la agonia del cobarde que cada segundo se defrauda, la agonia del amante que sus besos guarda.
Vinieron corriendo diciendome, "No salgas" y ¿Para que quedarme? Si ya no vivo de esperanzas, podrán atacarme con la furia innata del guerrero sin balada, sin el honor de no avalar sus llagas, solo digo, "Desenvaina" porque tu espada puede liberar mi alma, hacer perecer a mi cuerpo, pero jamás, jamás matar a mis palabras.
No soy valiente te lo juro, soy más cobarde que las miradas del tímido o la mentira en el horizonte, si mis letras rompen, lo que queda en el alma, salí a defenderte con mil remiendos a la espalda, este poeta ajado esta cansado de buscarte o de que me mires a distancia, lucharé, lo juro, hasta que pierda de vista mi vida, hasta que la herida esté incurable, hasta que viva tus ligas sin tocar tus piernas, estoy muerto en vida si no lucho por tí, princesa, mi capa esta rasgada y tú estás lejos, aqui acabé con los ojos medio abiertos, sin tu fragancia y sin tu cuerpo, adiós amada mia, adiós a nuestro cuento, no olvides que aún siendo cobarde te defendí sin miedos, con mis trocitos de tracitos y mis relatos del recuerdo.
domingo, 17 de febrero de 2013
Gallardia.
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